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Prevención de caídas en gente mayor

La importancia de prevenir caídas

¿Qué significa la prevención de caídas en personas mayores?

La prevención de caídas en personas mayores es, de hecho, asunto de todos. Es toda una operación que conlleva implementar estrategias preventivas, la capacitación de los adultos mayores y la creación de entornos más seguros, dentro y fuera de sus casas. Apoyados por investigaciones relacionadas con caídas de varios países europeos, esperamos poder concienciar a la persona mayor, a los cuidadores y a las familias para los riesgos de una caída. No es para menos, si consideramos los datos y cifras de la Organización Mundial de Salud sobre el tema de las caídas:

  • Las caídas son la segunda causa mundial de muerte por lesiones accidentales o no intencionales.
  • Se calcula que anualmente mueren en todo el mundo unas 646 000 personas debido a caídas.
  • Los mayores de 65 años son quienes sufren más caídas mortales.
  • Cada año se producen 37,3 millones de caídas cuya gravedad requiere atención médica.

A fuerza de décadas de trato con personas mayores, en Stannah sabemos muy bien que una simple caída es, naturalmente, una mala experiencia y todos queremos evitarlas. Si nos enfocamos en lo obvio, es una experiencia dolorosa, desagradable, que puede resultar en lesiones menores, pero más veces de lo que sería deseable resultan en lesiones graves. Cuando hablamos de caídas, sabemos que son especialmente problemáticas en personas mayores – o incluso en personas más jóvenes, que presenten condiciones musculoesqueléticas como la artrosis y la osteoartritis. Sin embargo, nuestro enfoque va para las personas mayores de 65 años, ya que, incluso las más saludables y en buena forma física, presentan un inevitable y natural deterioro físico, sensorial y cognitivo que pueden pasar desapercibidos durante algún tiempo. Si hablamos de adultos mayores de edad avanzada, por encima de los 75 años, las implicaciones y complicaciones de una simple caída podrían ser aún más graves. Pero por qué deberías, hoy, si tan solo tienes 50 o 60 años, ¿preocuparte por prevenir una caída, si todavía te sientes bien? ¡Porque «prevención» es la palabra de orden y porque, si todavía no es por ti, podría ser por tus padres de 80!

Consecuencias derivadas de una caída

Las caídas son de las principales causas de mortalidad por causa diferente al envejecimiento, y tienen un elevado impacto en la vida de las personas mayores, en la de sus familias y en los sistemas de salud. Sin embargo, pese la importancia del tema, el número de estudios asociados a la medición de su impacto socioeconómico en España es muy limitado, a diferencia de aquellos asociados a otras causas como los accidentes de tráfico o los accidentes laborales. Esto hace con que este sea un tema aun muy invisible, donde poco se habla de las consecuencias derivadas de una caída, como si una caída en una persona mayor fuera algo esperado e inevitable. Pero no nos conformamos con eso y hacemos hincapié para que sean cada vez más comunes los planes de prevención de caídas para las personas mayores, a raíz de los 3 tipos de consecuencias derivadas de una caída:

  1. Consecuencias físicas graves: Una caída muy a menudo tiene consecuencias físicas en forma de lesiones moderadas o graves. Las lesiones más comunes son los hematomas, las fracturas (cadera) y traumatismos craneoencefálicos, que a menudo resultan en un largo proceso de recuperación o incluso muerte prematura. Las lesiones más leves consisten en daño tisular (herida abierta en la piel), esguinces y distensiones.
  2. Consecuencias psico-sociales graves: Después de una caída, las personas mayores a menudo experimentan miedo a caer de nuevo o un sentimiento de vergüenza, lo que las hace sentir inseguros y vulnerables. Incluso puede llegar a desarrollarse el Síndrome de Postcaída que se manifiesta por la pérdida de confianza de la persona mayor en su sentido del equilibrio, lo que en realidad es una respuesta protectora que conlleva a una restricción de las actividades que, a largo plazo, resultará en un efecto adverso en el plano social, físico o cognitivo: pérdida de independencia funcional, deterioro de la calidad de vida, depresión, hasta culminar en la institucionalización.
  3. Consecuencias financieras graves: Un estudio realizado por la Universitat de Barcelona, en el 2016, demuestra que los costes socioeconómicos derivados de cuidados de larga duración tras caídas en personas mayores, han ascendido a los 781 millones de euros en España, lo que representa un 0,07% del PIB y, sin duda, ponen de manifiesto la necesidad de que los gobiernos pongan en marcha políticas preventivas. Según actualización del IMSERSO, también del 2016, el coste anual individual de los cuidados de larga duración varía entre los 15.000 y los 20.000 euros, según el grado de dependencia y el tipo de servicio.

Una caída en una persona mayor de 65 años casi nunca es «solo una caída». Es por eso por lo que la atención a la prevención de caídas es tan importante. Obviamente, las consecuencias físicas y el largo proceso de rehabilitación son eventos drásticos e impeditivos para la persona que ha sufrido una caída, pero también para el entorno que ve a este ser querido perdiendo su independencia y, probablemente, con necesidad de atención y ayuda gran parte del día. Pero está también el aspecto psicológico, como el síndrome del temor a caerse, también conocido como «síndrome de postcaída», que hace con que muchas personas mayores no se atrevan a salir de casa. Estos son factores reales que afectan la calidad de vida de una gran parte de la población de personas mayores. Debemos ser conscientes de lo que está, o no, en nuestras manos hacer para la prevención de caídas.

1.3 Prevención de caídas: estadísticas 

Similar a la lo que ocurre en el mundo y en Europa, en España el riesgo de caídas y la prevalencia de las caídas aumentan con la edad y el nivel de fragilidad asociada al envejecimiento. El síndrome de fragilidad se define como un estado clínico en el que se verifica la disminución de las reservas en múltiples sistemas orgánicos, que se hace acompañar de mayor vulnerabilidad al estrés. Se caracteriza también por baja resistencia, pérdida de peso involuntaria, baja capacidad de actividad física, fatiga y lentitud del caminar. Las enfermedades crónicas son factores de riesgo para el síndrome de fragilidad y la fragilidad es motivo de caídas.

Según el EuroSafe 2015, alrededor de 24,6 millones de personas han sufrido accidentes domésticos y de ocio en Europa entre 2012 y 2014, representando, según el Informe DADO (Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad en España, 2011) la cuarta causa por índice de mortalidad, después de las enfermedades del corazón, el cáncer y las enfermedades cerebrovasculares. Además, según la Organización Mundial de la Salud, el 63% de todas las lesiones no intencionales ocurren en el hogar, en actividades deportivas o durante tiempo de ocio (World Health Organization, 2009)

Hablar de hechos tan importantes sin mencionar los números, no tendría el mismo impacto. Por eso, analizaremos las estadísticas relacionadas con caídas de personas mayores, analizadas por el Centro de Experiencia para la Prevención de Caídas y Fracturas, en Bélgica, que nos servirá de referente europeo:

  • Entre el 24 y el 40% de los mayores de 65 años que viven en casa se caen una vez al año. El 21 a 45% se cae incluso más de una vez al año. En las personas mayores con demencia esta cifra se eleva al 72%, de los cuales el 39% cae repetidamente.
  • El porcentaje es mayor entre los mayores de 65 años que viven en residencias: entre el 30 y el 70% de estos ancianos se cae una vez al año y entre el 15 y el 40% de estos ancianos caen repetidamente.
  • El riesgo de caída aumenta cuanto más avanzada la edad: en las personas mayores de 75 años, entre el 35% y el 45% cae al menos una vez al año.
  • Las caídas son la causa principal de «lesión involuntaria» y la quinta causa más común de muerte en mayores de 75 años.
  • El 40% de las lesiones y muertes son atribuibles a incidentes relacionados con caídas.
  • Las mujeres son más propensas a tener una fractura de cadera, pero los hombres son más propensos a morir por una fractura de cadera. Las mujeres también caen más a menudo, pero los hombres mueren más a menudo debido a una caída.

Podemos concluir que el número de accidentes relacionados con las caídas aumentará en el futuro porque la tendencia es que haya muchas más personas mayores de 65 años debido al envejecimiento actual de la población y con la llegada de los baby boomers a la jubilación (nacidos entre 1946 y 1964). En España, en particular, la incidencia de los accidentes domésticos y de ocio en personas mayores es superior a la derivada de los accidentes de tráfico. Este hecho justifica la necesidad de hacer hincapié en la educación, en la capacitación, en la creación de entornos más seguros, en la priorización de la investigación relacionada con las caídas – que nos ha parecido muy escasa – y el establecimiento de políticas eficaces para reducir los riesgos. De la misma forma que se hacen campañas de concienciación para la seguridad vial, deberían hacerse también para la prevención de caídas en mayores.

¿Dónde es más común que ocurran caídas?

Fuente: valpreventie.be


¿Qué lesiones suelen resultar de una caída?

 

Fuente: stannah & valpreventie